Mi Querido diario,
aun no se por qué te estoy escribiendo, y por qué empecé a hacerlo de una
manera tan ridícula, pues no eres querido, o al menos no para mi. Hoy me
encuentro en un abismo, por que definitivamente no sé que hacer conmigo. Pienso
que actúo como una persona normal, lloro, rio, como, voy al baño, tengo en mi
corazón tantas alegrías, como rabias, soy cambiante como una persona del común,
lo que pasa es que a veces estos cambios no alteran ni en lo más mínimo mis
sentidos y me duele, por que eso era lo que buscaba, sentir pasión, emoción,
adrenalina… es por eso que no sé que hacer conmigo.
Tal vez deba hacer cosas que han sido para mi menos
interesante, las que siempre he criticado, como estudiar física o química, escuchar metal, raparme
la cabeza, cortarme las pestañas, embriagarme hasta el amanecer, acostarme con
todos los chicos que se me crucen, pues no sé, quizás así le encuentre algo
interesante a mi vida, es decir, no es que no la tenga, simplemente quiero
probar algo nuevo.
Mi cabeza almacena mucha información buena, que me educa,
regular, que no me importa, y mala de la que me rio, pero por más excelente que
sea, a veces no me sirve para nada, y no entiendo para qué hago lo hago, para que
soy buena si muchos no me respetan, para que lucho por mi sueños, si existen
personas que se interponen en ello, tal
vez deba comprarme una lámpara y pedirle al genio que salga de ella , que me convierta en un árbol,
en una licuadora , en la llanta de un carro, pues quizás así nadie se interese
por mí, ni por destruir mi vida.
Lo que escribo después de estos tres párrafos son puras y
vivas pendejadas, por que mi imaginación esta bloqueada, es por esta misma razón
que no sé que madre hacer conmigo. Me carcome esta indignación de no poder seguir
escribiendo algo, de poder gritar muchas cosas de las que siempre he odiado, de
tener que aguantarme en este preciso momento el frio, que hace que coma como
cerda y lo peor de tener que terminar
así este trabajo.
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